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Evolución del mundo digital: 8 años de Veinte13

Hoy nos encontramos celebrando nuestro octavo aniversario, en estos largos, pero buenos años, el mundo digital ha cambiado de una manera tana acelerada que casi no nos hemos dado cuenta de los cambios que se han tenido.

Para comenzar ya adentrarnos al mundo digital, ¿Qué es?

  • Mundo digital es una expresión contemporánea para comunicar la importancia de la tecnología digital actual, y se refiere al mundo que está interconectado por dispositivos o sistemas digitales, sea entre personas, personas con objetos y objetos con objetos.

Ahora que ya sabemos la definición de mundo digital podemos comenzar con este repaso.

Unos de los eventos más importantes en torno a lo digital es el WebCongress, quien se ha dedicado a generar un acercamiento de las tendencias tecnológicas a ciudadanos y emprendedores. Dicho encuentro se ha logrado replicar por todo el mundo, para ser exactos, son 16 países los que se caracterizan por trabajar con los grandes del mundo digital como: Amazon, Google, FaceBook, Linkedln, etc…

De acuerdo con la BBC en su artículo Is social media bad for you? The evidence and the unknowns” publicado en el año 2019, alrededor del 40% de la población total mundial utilizan redes sociales y utilizan un promedio de 2 horas al día en estos medios. 

En este sentido, nos preguntamos a modo de reflexión: si invertimos 2 horas de nuestros días en las redes sociales diariamente, ¿qué efecto tienen estos en nuestra vida? ¿nos está beneficiando? ¿está afectándoos? De acuerdo con el artículo “Social media: the good, the bad and the ugly” publicado por Lifespan, existen aspectos buenos y malos en el uso de las redes sociales.

De acuerdo con las investigaciones de  Pew Research Center reports, el 97% de los jóvenes entyre 13 y 17 años, usan al menos una de la plataformas de redes sociales, Según un reporte de Common sense, indica que un adolescente promedio entre 13 y 18 años pasa aproximadamente 9 horas en las redes sociales cada día; y uno entre 8 y 12 años, aproximadamente seis horas al día.

Es por esto, que los jóvenes se consideran la comunidad más expuesta a las redes sociales y la forma primordial de interacción entre ellos. Lo que nos lleva a pensar, las personas que no usan sus redes sociales a un estándar de 2 horas al día, ¿les hace ser el equivalente a una persona menos social en este nuevo mundo que vivimos?

Entre los aspectos positivos de las redes sociales se encuentra que permite expandir la interacción social de los jóvenes, es decir, mantenerse en contacto con sus familiares o amistades de lugares alejados. También, permite que puedan expresar mejor su creatividad. Sin embargo, se ha reportado que al menos el 13% de los jóvenes reportan haber sufrido ciberbullying; además, de que se facilita el acceso a contenido inapropiado. 

Teniendo esto en mente, ¿qué podemos hacer como comunidad para cuidar a las nuevas generaciones de los aspectos negativos a los que nos enfrentamos? Lifespan considera las siguientes acciones: 

  • Modelar el comportamiento que queremos ver.
  • Establecer límites de horas de uso, poner controles parentales y tener acceso a las contraseñas. 
  • Educar del uso de las herramientas tecnológicas. 
  • Promover tiempo de convivencia sin interrupción de dispositivos.

Los últimos 10 años serán recordados como una revolución tecnológica sin precedentes que cambió al mundo por completo.

La aparición y consolidación del cloud computing, la amenaza para los bancos y muchos nuevos millonarios que trajo el blockchain o la aceleración de la producción gracias a conceptos como industria 4.0 o metodologías como Agile apenas sirven como introducción para las profundas transformaciones que sufrió la humanidad en esta década gracias a (o por culpa de) la tecnología. Los nuevos años 20 se inaugurarán con un planeta que utiliza internet para todo, que automatiza y vuelve inteligente hasta los cepillos de dientes y cuyas organizaciones se enfrentan a la máxima apocalíptica de transformarse o morir.

Inteligencia artificial

A pesar de ser una de las ganadoras indiscutibles de la época, la inteligencia artificial tiene tanto espacio para crecer que será posiblemente en los próximos 10 años donde se vea realmente su consolidación en todo lo que la tecnología toca. Los 2010 partieron para la IA con la victoria de la computadora IBM Watson en Jeopardy, y fueron avanzando con temores crecientes al impacto que los robots tendrían en la pérdida de trabajos humanos a gran escala, pero para finales de la década la integración de la inteligencia artificial en el día a día de las personas (tanto en su vida diaria como en el trabajo) ha abierto una gran cantidad de puertas y nuevas oportunidades de negocio. Su impacto en analytics, automatización de procesos, chatbots, inteligencia de negocio e Industria 4.0 dio forma al escenario mundial de las IT que habitamos hoy en día. Imaginar un mundo que crezca sin el aporte de la inteligencia artificial es a estas alturas imposibles. Los números apoyan la tesis: el gasto global en IA alcanzó en 2019 $37,500 millones de dólares y para el 2023 se espera que esta cifra crezca dos veces y media, hasta los $97,900 millones de dólares.

La nube

Pocas tendencias o tecnologías han cambiado el mundo tanto y tan rápido como el cloud computing. Esta alternativa al modelo tradicional de consumir recursos IT, con su habilidad de entregar amplios poderes digitales y escalabilidad a bajo costo, tuvo su nacimiento comercial el 2006, de la mano de Jeff Bezos y su Elastic Compute Cloud (EC2), bajo el alero de Amazon Web Services, dos años después Google daría el salto con su Google Cloud Platform (GCP) y aún dos años más tarde Microsoft se subiría al tren con Azure. Pero fue en la década más reciente donde esta tecnologías se consolidaron, comenzaron a ampliar sus ecosistemas y a generar nuevas formas de aproximarse al trabajo IT. La aparición de modelos de consumo Everything-as-a-Service son prueba de la fuerte transformación que la nube operó en las organizaciones, mientras el debate en torno a los beneficios de la nube pública, privada, híbrida o especializada dan testimonio de lo mucho que le queda por evolucionar.

Open source

El código abierto solía ser mirado en menos tanto por desarrolladores como por los consumidores. Nadie esperaba que las comunidades consiguieran autoregularse para generar software seguro, confiable, con soporte permanente y calidad empresarial a precios bajos, pero iniciativas como Github y Red Hat evolucionaron tanto que gigantes como Microsoft e IBM se vieron obligados a comprarlos para aprovechar su competitividad. Los años recientes han visto el crecimiento del Open Source no solo en el software sino también en el hardware, una tendencia que muy probablemente se consolidará en la próxima década.

Seguridad

En el 2010 ninguna compañía pensaba en contratar a un Chief Security Officer o similar. La seguridad se limitaba a proteger el perímetro, y enfrentar la ocasional amenaza de los hackers, pero las fuentes de amenaza se multiplicaron tanto y se volvieron tan sofisticadas que hoy en día las organizaciones prácticamente deben vivir en un estado constante de guerra. El cibercrimen se transformó en uno de los negocios ilegales más rentables del mundo y cualquier persona con un poco de dinero extra puede acceder a software de alta complejidad para violar la seguridad de una empresa poco preparada, o a una red de bots dispuestos a sobrecargar los servidores de quien sea. La nueva norma es vivir bajo ataque, y por lo mismo los trabajos y las certificaciones en ciberseguridad son algunas de las que mejores oportunidades presentarán para los especialistas IT en la próxima década.

4G

La gran mayoría de los grandes cambios de la década se deben al aumento de las velocidades de transmisión de datos y a la reducción de sus costos. La posibilidad de, además, estar conectado en todo momento y lugar a esas velocidades revolucionó el consumo digital y consolidó la economía de las apps. Esta evolución de la conectividad también aportaría a los trabajos remotos, la Industria 4.0, y una plétora de aspectos de las labores diarias, pero quizás el cambio más significativo fue humano: hoy es casi imposible pensar en una sociedad para la que no está disponible todo el contenido de internet en todo momento y en la palma de su mano.

Internet of things

Hace 10 años, en una conferencia tecnológica al azar, se hablaba de una meta: algún día se alcanzarían un billón (1012) de dispositivos conectados a la intrnet, algo así como 100 aparatos por persona sobre el planeta. La cifra era casi mágica, pocos optimistas confiaban que se alcanzaría, y de lograrse sería en un lapso muy largo de tiempo. Sin embargo el crecimiento de tecnologías de conectividad, la disminución de los precios en hardware como sensores y chips de cómputo y los beneficios probados del Internet of Things en todo tipo de organizaciones han hecho de todos esos ceros algo mucho más realista.

De acuerdo con Arm, el mayor fabricante de procesadores del mundo, se deberá esperar aún hasta 2035 para conseguir la meta de vivir en el Internet-de-Todo, pero mientras tanto organizaciones de todo tipo ven al IoT como parte ineludible de sus inversiones futuras, e irán escalando cada vez más rápidamente hacia ese soñado trillón de conexiones a la red (y su valor proyectado de $11 billones de dólares).

Big data y analitics

Cada minuto Estados Unidos genera más de tres millones de gigabytes de datos. Se proyecta que en 2020 por cada ser humano sobre el planeta se crearán 1.7 Mb de información por segundo. Los datos se han ganado el apodo del “petróleo del siglo XXI” y la comparación hasta podría quedarse corta: el mercado de Big Data proyecta crecimientos de $42,000 millones de dólares en 2018 a más de $103,000 millones en 2027, un ritmo de 10% anual. Por otro lado, de acuerdo con un estudio de Accenture, cuatro de cada cinco ejecutivos concuerdan en que las compañías que no abracen el Big Data perderán su posición competitiva y podrían extinguirse. Coincidentemente, ese mismo 83% de empresas ya están persiguiendo proyectos basados en datos para obtener una ventaja competitiva.

Muchas de las grandes decisiones en las organizaciones hoy en día no se toman sin antes consultar una base de datos demasiado grande para las capacidades humanas, con la confianza de que cada vez más y mejores algoritmos y procesos lograrán descubrir la nueva veta millonaria, o la secuencia de eventos que harán saltar al negocio al siguiente nivel.

Esta década hizo despertar al gran monstruo de los datos, los siguientes 10 años verán su dominio alcanzar a prácticamente todos los aspectos de la vida humana.


Expandir las fronteras de Internet ya no es patrimonio exclusivo de los ingenieros informáticos y científicos, sino que implica cada vez en mayor grado la colaboración entre organizaciones civiles, gobiernos y ciudadanos. Los valores que guían el desarrollo técnico y social de Internet han sido complementarios: mayor acceso, apertura a la diversidad, descentralización, toma de decisiones por consenso entre un número elevado de participantes y la posibilidad de que los usuarios contribuyan de forma activa. Desde el punto de vista técnico estos objetivos se han alcanzado por medio de una arquitectura de capas, protocolos abiertos y un proceso colaborativo a la hora de aprobar y diseñar cambios, mientras que las metas sociales han requerido del liderazgo de gobiernos y de la inspiración de personas que fueron capaces de ver el potencial de Internet para la comunicación, la cooperación y la expresión individual”.

Veinte13

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