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Estrategias de marketing político en tiempo de elecciones y la importancia de su investigación

Desde apariciones en shows televisivos, spots en redes sociales y hasta memes, en tiempos electorales se suelen utilizar una amplia variedad de estrategias de marketing político con el único objetivo de influir en la opinión pública a favor de algún partido político, candidata o candidato.

Estrategias de marketing político en tiempo de elecciones y la importancia de su investigación

No cabe duda que los días electorales son muy importantes para el futuro de México, actualmente estamos a unas semanas que concluyan las campañas electorales y de que para muchos de los interesados llegue el tan esperado 6 de julio.

Hoy en día es importante saber más allá de una simple proyección o ver un porcentaje sobre la intención de voto, es importante analizar quién ha llevado la mejor estrategia de marketing político para lograr persuadir al electorado.

Para comenzar a abordar el tema, comenzaremos citando la definición sobre “Marketing político” de Avraham Shama, del departamento de marketing de la Universidad Baruch en Nueva York, quien la define como: “El proceso mediante el cual los candidatos políticos y las ideas son dirigidas a los votantes en orden de satisfacer sus necesidades políticas y ganar su apoyo para apoyar al candidato y sus ideas”.

Actualmente existe una percepción negativa hacia los políticos mexicanos debido a una incongruencia con “lo que dicen que hacen” vs “lo que realmente hacen”, antes, durante y después de su campaña política.

A través de diversas encuestas de opinión los ciudadanos muestran mayor atracción por ver quién es el “menos peor” pues consideran que la imagen pública que reflejan es de “que todos son iguales”, los especialistas afirman que es una de las peores formas para otorgar el voto debido a que no analizan las propuestas que cada uno otorga si es que ésta existe.

Se puede decir que los candidatos son como un producto, desde la perspectiva mercadológica, el cual además de satisfacer una necesidad debe generar una promesa y experiencia en el electorado con la finalidad de crear lealtad durante la campaña y la pos-elección. En México es difícil que esto suceda debido al incumplimiento de las promesas por parte de los políticos antes de llegar al poder.

La construcción de un imagen política y otras estrategias de marketing político son esenciales para ganar confianza y el poder de decisión, sin embargo, en algunos casos llega a pesar más la mala reputación de la marca (partido político) que el candidato.

Pongamos como ejemplo al excandidato José Antonio Meade que además de enfrentarse a los demás candidatos tenía que combatir la mala experiencia que ha generado el PRI entre las personas por las gestiones anteriores, como consecuencia origina un rechazo electoral ya que en ocasiones mencionaban: “Cualquiera menos el PRI”.

La coalición “Todos por México” más allá de generar una expectativa aspiracional no logró ser convincente como en ocasiones anteriores, con el pasar de los meses se convirtió en una verdadera travesía lograr cambiar y posicionar la marca “Meade” como un candidato capaz de sacar del abismo a una nación que tiene todo para ser potencia mundial, sin embargo, se vio mermado su crecimiento, por ende, no hubo un desarrollo óptimo en las encuestas y a nivel perceptual.

Por otro lado, teníamos a Ricardo Anaya con la coalición “Por México Al frente” que a nivel numérico es quien pareciera ser el principal contendiente de Andrés Manuel López Obrador, es él quien se mantuvo en segundo lugar a nivel cuantitativo y cualitativo, en ocasiones introdujo el story telling como parte de su campaña con la finalidad de generar una conexión emocional, con esta estrategia buscaba generar valor agregado a su branding personal para evitar convertirse en un producto comoditie y así convertirse en un producto estrella que brinde un verdadero valor agregado, con esta estrategia buscaban justificar la integración de la coalición, sin embargo, para los especialistas no logró penetrar en las emociones de la gente.

El excandidato Anaya se basó en una estrategia de desprestigio hacia los otros candidatos, si habláramos en términos de mercadotecnia sin duda no sería de las mejores estrategias de marketing político enfocarse solamente en los competidores que tienen poca participación en el mercado y descuidar al principal competidor, ya que la mayoría de las veces tiende a ser contraproducente y termina beneficiando al rival, en marketing la única manera de vencer a la competencia es dejar de preocuparse por ella y enfocarnos en investigar áreas de oportunidad que se puedan potencializar. Sin duda, es arriesgado y el tiempo nos dijo que no fue la mejor estrategia de marketing político utilizada.

En el caso del único independiente “El Bronco”, al no haber estado respaldado por un partido político y no llevar a cabo una estrategia publicitaria 360° como los demás candidatos, hizo de las redes sociales su principal canal publicitario, pero ¿Qué tan eficaz fue? Si bien es claro que las redes sociales tienen un gran impacto en la sociedad, aún no logran tener el alcance que tiene la radio y la televisión en México, como consecuencia, su campaña publicitaria no logró sobresalir de las otras candidaturas debido a una nula trascendencia entre los votantes, sobre todo en el mercado de adultos mayores (Grey market), ya que que no todos se han familiarizado con la nueva era digital.

Y por último, tenemos al que para muchos era el “favorito”: Andrés Manuel López Obrador, quien sumó su tercera candidatura consecutiva a la presidencia, guste o no, es el candidato que más se encaminaba hacia los Pinos, a nivel cuantitativo es un candidato que creció mucho, gracias a la empatía que había mostrado hacia el pueblo mexicano le permitió generar un engagement emocional para ser considerado el candidato idóneo, sin embargo, cabe destacar que AMLO a su vez se encargó de crear una mala imagen ante un segmento de la población, gracias a las personas que tuvo dentro de su equipo de campaña puesto que han tenido que ver con temas de corrupción, aunado a esto tachaban sus propuestas como arcaicas y contradictorias; Mientras unos lo ven como el salvador de México otros simplemente ven a una persona que llevará a México a convertirse en la nueva Venezuela.

En fin, todo se decidirá el seis de julio y sabremos cuál de todas las estrategias de marketing político fue la que logró salir avante de las demás para conectar con la parte emocional y racional, ya que es parte fundamental para lograr fidelidad hacia un respaldo político, para lograr esto es importante no sólo centrarse en los números, sino respaldarse con una investigación de mercado holística en la que podemos conocer las percepciones que se tiene de cada candidato para que en un futuro se logren implementar estrategias de marketing político más exitosas que puedan ser potencializadas en favor de las marcas (partidos) y lograr (intención de compra) el triunfo.

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